Si le preocupan los posibles riesgos sanitarios causados por las amalgamas con mercurio, puede respirar con alivio, ya que miembros respetados de la comunidad científica y médica respaldan la seguridad de la amalgama. La Asociación Dental Americana cita estudios científicos en apoyo a la utilización de este material, indicando que las amalgamas con mercurio raramente causan problemas, y sólo se dan en personas alérgicas al mercurio.
"Para alcanzar un nivel de exposición al mercurio que pudiera causar el efecto subclínico más mínimo en la persona más sensible, dicha persona debería tener de 450 a 530 superficies con amalgama", dice Rod Mackert, DMD, PhD, del Medical College de Georgia, según cita ADA News. Los "efectos subclínicos" no se detectan mediante las pruebas clínicas comunes. Además, agrega: "la alergia al mercurio u otros metales de la amalgama es muy rara y se evidencia con reacciones adversas locales que serían características de otras reacciones alérgicas".
Robert Baratz, MD, DDS, Ph.D y presidente del National Council Against Health Fraud, apoyó este punto de vista en un artículo publicado en la revista Time. El mercurio de la amalgama se mezcla con plata, aluminio y cobre, metales a los que se une químicamente para dar origen a una aleación segura. Según el Dr. Baratz, una analogía obvia podría hacerse con el agua, que es la combinación química de hidrógeno, un gas que puede explotar, y oxígeno, que favorece la combustión. "Decir que la amalgama lo envenenará", dice el Dr. Baratz en el artículo, "es como decir que tomar agua lo hará explotar o estallar en llamas".
Recientemente el Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos respaldó esta postura al informar que "hay escasa evidencia de que la amalgama conlleve un peligro para la salud de la vasta mayoría de las personas".
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