¿Qué pasa si mi hijo no quiere tomar leche?

Probablemente ya sepas que la falta de calcio y vitamina D (que ayuda al cuerpo a absorber el calcio) en la dieta puede ocasionar que los dientes se ablanden con el tiempo, lo que los vuelve más susceptibles a las caries y enfermedades periodontales (de las encías).

Por ello, si tu hijo no quiere o no puede tomar leche, puede que estés preocupado de que no reciba el calcio suficiente para tener dientes y encías saludables. De hecho, de acuerdo con la Academia de Odontología General, sólo uno de cada cinco niños cumple con los estándares mínimos de consumo de calcio.

¿Cuánto calcio necesita un niño?

De acuerdo con el Instituto de Medicina (el grupo que brinda información sobre nutrición al gobierno federal), las pautas para el consumo de calcio varían según la edad:

Desde el nacimiento hasta los 3 años: 500 miligramos

Desde los 4 a los 8 años: 800 miligramos

Desde los 9 a los 19 años: 1,300 miligramos

Como referencia, ocho onzas de leche contienen cerca de 300 mg de calcio y ocho onzas de yogur contienen aproximadamente 400 mg de calcio. La mayoría de las personas confía en la leche y los productos lácteos para satisfacer sus requerimientos diarios de calcio. Pero si a tu hijo no le gusta el sabor de la leche o si es alérgico a los lácteos, hay varias formas de incrementar la ingesta de calcio y evitar la lucha para que tome leche.

Cómo hacer que la leche sepa mejor

A veces el rechazo a la leche es sólo una cuestión de sabor. Puedes tener más éxito con leches saborizadas (que tienen menos azúcar que los jugos o los refrescos) y el yogur bebible, los cuales traen mucho calcio. Otras formas populares de hacer que el sabor de la leche sea más rico es haciendo batidos, licuados o chocolate caliente (con leche).

Sólo porque a una persona no le guste beber leche esto no significa que no le vaya a gustar el sabor de los productos lácteos. El queso, el yogur, la crema y el pudín de arroz tienen una gran dosis de calcio. De hecho, una onza y media de queso duro, como el queso cheddar, contiene aproximadamente la misma cantidad de calcio que un vaso de ocho onzas de leche.

Podemos encontrar leche en varios alimentos que comemos a diario y a menudo estos pueden incluirse en la dieta de los niños sin que ellos se den cuenta. Por ejemplo, la avena o el puré de papas (preparado con leche), los sándwiches de queso tostado, los macarrones con queso, la pizza y la lasaña contienen calcio y por lo general son bien recibidos por los niños.

Alternativas a la leche y los lácteos

Si tu hijo es alérgico a la leche o tiene intolerancia a la lactosa, no podrás usar ninguna de las sugerencias mencionadas anteriormente para ayudarlo a incrementar la ingesta de calcio. Por suerte, en la actualidad existen muchos productos en el mercado que tienen la misma cantidad de calcio que tu hijo recibiría si bebiera leche. Algunos ejemplos de buenas fuentes de calcio no provenientes de la leche son:

Jugo de naranja fortificado con calcio

Leche de soya fortificada con calcio

Panes y cereales fortificados con calcio (fíjate en las etiquetas)

Frijoles

Brócoli

Espinaca

Tofu

Suma las cantidades de calcio que tu hijo consume en un día promedio para asegurarte de que ingiere la cantidad mínima para su edad (un buen recurso para ver las cantidades de calcio en los alimentos son las Pautas Alimentarias para los Estados Unidos, puedes encontrarlas en Internet en el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos). Si todavía te preocupa que tu hijo no reciba suficiente calcio, es probable que necesite un suplemento. Podrías consultar con tu médico o pediatra para decidir qué nivel de complemento es el adecuado para tu hijo.

Fuente: “Why are minerals and nutrients important for oral health?” Academia de Odontología General Instituto de Medicina

Última actualización: enero de 2012