¿Dejaste el hábito? Tu boca te lo agradecerá

Larry Smith, de 49 años de edad, ha fumado cigarrillos desde la época en la que asistía a la universidad. “Parecía bastante inofensivo en ese momento. Salía con algunos de mis amigos los fines de semana y tomábamos algunos tragos y fumábamos unos cigarrillos”, dice.

“O bien, me quedaba hasta tarde estudiando para un examen y un par de cigarrillos lograban mantenerme despierto para terminar con el material.”

Pero en los años posteriores a la universidad, este consumo ocasional pasó a ser un hábito diario: “Nunca pensé que se iba a convertir en un hábito”, dice Larry, “pero aquí estoy, más de 25 años después, fumando medio paquete por día y parece que no puedo dejarlo.”

Signos de advertencia de la enfermedad de las encías

En la última visita que Larry hizo al dentista, éste notó que las encías de Larry parecían estar más rojas y más inflamadas que en su visita anterior y estaban comenzando a retraerse de los dientes.

“Me sorprendí muchísimo cuando mi dentista me dijo que tenía gingivitis o la etapa previa a la enfermedad de las encías. Me dijo que debido a que fumar suprime el sistema inmunológico y hace que las encías sean propensas a contraer infecciones, mi hábito era probablemente la causa del problema. También me dijo que los fumadores tienen más de un 50% de probabilidades de contraer la enfermedad de las encías que los no fumadores. ¿Pueden creerlo?”

El dentista le dijo a Larry que además de tener las encías rojas, blandas e hinchadas, estaban retraídas y el sangrado ocasional al lavarse los dientes y al usar el hilo dental también eran signos del comienzo de la enfermedad de las encías.

Fumar también afecta a la salud oral

Aunque Larry, como mucha gente, era consciente del efecto negativo que el cigarrillo podría tener en su salud en general, dice que tomó consciencia de dicho efecto en su salud oral luego de la visita al dentista.

Además de un mayor riesgo de sufrir la enfermedad de las encías, fumar puede aumentar el riesgo de contraer muchos otros problemas de salud oral, como:

Dolor en la boca y caries.

Pérdida de dientes (dos veces más que los no fumadores).

Infección en la raíz del diente (dos veces más que los no fumadores).

Reducción de la capacidad para combatir infecciones en la boca o en las encías.

Cicatrización más lenta del tejido de las encías después de una cirugía o una herida.

Reducción de la efectividad de los tratamientos para la enfermedad de las encías.

Dejar el hábito

La buena noticia es que el riesgo de padecer la enfermedad de las encías, la pérdida de dientes y muchos problemas de salud oral disminuyen después de dejar de fumar. Luego de saber que estaba contrayendo la enfermedad de las encías, Larry informó a su dentista que quería dejar de fumar. Su dentista le recetó un parche transdérmico de nicotina (que se usa por 24 horas durante varias semanas, con un flujo esparcido de nicotina) para ayudarle a dejar el hábito.

Hay varias terapias de reemplazo de nicotina (NRT) disponibles para ayudar a las personas a dejar de fumar, como las gomas de mascar, las grageas, los atomizadores y los inhaladores de nicotina. Las personas que deseen dejar de fumar también pueden buscar ayuda en los programas de apoyo y asesoramiento.

Tú puedes hacerlo

Dejar de fumar no es fácil, pero muchas personas lo han logrado. Poco después de dejar de fumar podrás notar que la comida sabe mejor, tu sentido del olfato mejorará y podrás estar activo más fácilmente sin quedar sin aliento, además tendrás la satisfacción de saber que estás manteniendo tu boca (y todo tu cuerpo) saludable.

Recursos adicionales:

¿Cuántos dientes hay en ese paquete de cigarrillos?

El consumo de tabaco y la salud oral

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Fumar y los canales radiculares

Última actualización: Mayo de 2012